Teñidos de verde de la cabeza a los pies

En palabras de María Auxiliadora Banda, el éxito de su gestión al frente de la I. E. Ambientalista de Cartagena, radica en un “liderazgo inspirador” y en la “ecoternura”. Hace once años fundó esta institución ubicada en San José de los Campanos, y con mucha dedicación y entrega ha logrado mantener altos niveles en la formación de los 3.100 estudiantes que asisten a las 3 jornadas escolares que ofrece la I. E. Ambientalista.

El reciente premio obtenido, en el marco del XIV Congreso de Educación, donde la Fundación Nutresa destacó la calidad en la gestión escolar de esta institución educativa cartagenera, en la que se adelantó con éxito el proyecto Líderes Siglo XXI (en alianza con la Fundación Mamonal y Fundación Nutresa), da cuenta del esfuerzo que el equipo directivo y docente, y la comunidad educativa en general, están haciendo para optimizar la formación que reciben los estudiantes.

“Este premio ha significado la posibilidad de seguir avanzando tal como lo dice nuestro proyecto de calidad: Ambientalistas de avanzada. Este es el resultado de un proceso, a partir del acompañamiento que hemos tenido por parte de la Fundación Mamonal y Fundación Nutresa, y el proyecto Líderes Siglo XXI, pero también de proyectos como Magia y la Escuela de Alta Dirección Educativa (Eade) que hemos desarrollado específicamente con la Fundación Mamonal. Este es el resultado pero es inacabado. No todo es bueno pero vamos mejorando”, asegura Banda De Del Valle, quien además tuvo la oportunidad de mostrar la exitosa experiencia en el tema de la calidad en la gestión escolar en la Primera Cumbre Nacional de Educación que también se realizó hace pocos días en Medellín.

Una filosofía impregnada en toda la institución

“Desde el comienzo hemos tenido el horizonte muy claro porque siempre nuestra filosofía ha sido ambientalista. Nuestra misión y nuestra visión están teñidas de verde. Pero fue a partir del 2008, cuando el proyecto Líderes Siglo XXI llega a hacer parte de nuestras vidas, que se fortalecen los procesos, y el proceso no se detiene”, asegura María Auxiliadora, quien anota que una de las fortalezas con las que ha contado toda la institución es la permanencia de los miembros del comité de calidad, lo que asegura, ha permitido contar con un equipo sólido que cada día va creciendo en compromiso y en ideas.

Y es que esta docente ha logrado que toda una comunidad educativa se sintonice no solo con el tema ambiental sino también con el mejoramiento de sus procesos. Ella ha resultado inspiradora para muchos de los que la rodean, e incluso para quienes simplemente logran escucharla contar cómo ha sido la evolución de esta escuela insigne de Cartagena.

“A mí me dicen que yo trabajo 25 horas al día, entre comillas, no es así de tanto, pero todo lo que he podido trabajar por esta institución lo he hecho. Día a día hay algo nuevo, día a día hay algo por hacer, siempre es un reto para mí”, dice María Auxiliadora.

“Para mí, la gestión que realizo se caracteriza por un liderazgo inspirador, invisible por momentos, ese liderazgo invisible que jalona, a veces no es necesario decir muchas veces las cosas porque a través del ejemplo puedo jalonar procesos. La ‘ecoternura’, el amor, siempre hablo de eso que jalona, a veces no es necesario ser duro, dar golpes en el escritorio para que se vinculen los procesos. Como en todo, siempre hay quienes no marchan al mismo compás, que tratan de detenerte, y así es pero es válido porque nos proporcionan la posibilidad de mejorar”, agrega esta aguerrida mujer que cada día renueva su compromiso con la vida y con la educación.

“Revegetalizando” la mente y el corazón

“Somos ambientalistas porque nos respetamos, respetamos al otro y respetamos al medio ambiente”, ese es el saludo característico de quienes conforman la comunidad educativa de esta institución. Y es que el equipo directivo se ha encargado de que lo ambiental atraviese cada una de las áreas y actividades que realizan.

“Por ejemplo, en cuanto a los uniformes, los estudiantes saben que el verde significa esperanza, vida; que el amarillo es la luz, la sabiduría, y que el blanco construye paz. Ellos han aprendido a valorar su uniforme y a respetarlo. El escudo, nuestro logosímbolo no es cualquier escudo que está escondido por allí, en todas partes está, y aunque no es propiamente un himno, tenemos una canción ambientalista que cantamos. Promovemos valores como el respeto, la solidaridad, generosidad, sentido de pertenencia, el espíritu ambientalista. Todo eso se va metiendo en el alma, porque siempre digo: Tenemos que regevetalizar la mente y el corazón, para que nuestras acciones se conviertan en actos de amor por la vida, por los demás y por el ambiente”, puntualiza María Auxiliadora Banda.

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