Pedro José Baldovino Galvis, líder comunitario de Arroz Barato, recibió un reconocimiento por su trayectoria de servicio, gestión y compromiso con el desarrollo de su barrio y de Cartagena.

"Ser líder comunitario o comunal significa saber dialogar": Pedro Baldovino

Una conversación sobre liderazgo comunitario, legalización urbanística, alianzas y el valor de reconocer a quienes han trabajado por sus barrios.

A Pedro José Baldovino Galvis le cuesta hablar de liderazgo sin hablar de equipo. Aunque su nombre aparece asociado a uno de los hitos más importantes de Arroz Barato, la legalización urbanística del barrio, insiste en que los avances de una comunidad no nacen de una sola persona. Se logran con vecinos organizados, aliados, paciencia y una forma de liderazgo que aprende a dialogar antes de reclamar.

Durante la clausura de la segunda cohorte de la Escuela de Transformación Comunitaria de Colectivo Traso, Baldovino recibió un reconocimiento por su trayectoria de servicio y dedicación a su territorio. Fue presidente de la Junta de Acción Comunal de Arroz Barato y uno de los líderes que acompañó procesos decisivos para el desarrollo del barrio, entre ellos la gestión por la legalización urbanística y el saneamiento básico.

En esta entrevista habla sobre lo que significa recibir un reconocimiento después de años de trabajo comunitario, los aprendizajes que deja la gestión barrial y el mensaje que quiere compartir con los nuevos liderazgos de Cartagena.

¿Cómo recibe este reconocimiento a toda una vida de liderazgo comunitario?

Estos reconocimientos son muy importantes para las personas que hemos trabajado en la vida comunitaria, porque muchas veces ese trabajo no queda registrado en un documento que diga lo que uno hizo. La vida comunitaria no siempre reconoce de manera formal.

Por eso, un reconocimiento de estos fortalece a cualquier líder, ya sea en la entrada o en la salida de un proceso comunitario. Es una forma de decir que el trabajo realizado tuvo sentido, que hubo un camino y que ese camino dejó algo para la comunidad.

¿Cuántos años estuvo dedicado al trabajo comunitario desde la Junta de Acción Comunal?

Estuve nueve años en ese proceso. Fui líder durante la pandemia y después de la pandemia. Por eso siempre he dicho que somos líderes que no estaremos en el olvido, porque en ese tiempo muchas empresas y organizaciones reconocieron nuestro liderazgo.

En ese recorrido, Colectivo Traso también fue importante. Gracias a Traso, recibimos orientaciones que nos ayudaron a mirar cómo podíamos avanzar en la legalización urbanística de Arroz Barato.

¿Cuál considera que fue uno de los mayores logros de ese proceso?

Uno de los mayores logros fue haber avanzado en la legalización urbanística de Arroz Barato. Pasar de ser un asentamiento a ser reconocido como barrio de Cartagena es un logro muy importante.

Ese proceso tuvo una base fundamental, que fue el diagnóstico socioeconómico que hicimos con el apoyo de Traso. Ese diagnóstico sirvió para sustentar la legalización urbanística y mostrar la realidad de la comunidad.

¿Qué significó trabajar en equipo para lograr esos avances?

Yo tuve un equipo de trabajo muy bueno. Estos procesos no los hace una sola persona. Se necesitan líderes, vecinos, organizaciones y aliados que entiendan cuál es el objetivo común.

También tuvimos aliados importantes en los últimos años, entre ellos los liderazgos de Policarpa y Puerta de Hierro. Fuimos muy cercanos y trabajamos juntos en varias gestiones. Creo que pusimos la vara alta para quienes vengan después, pero no para competir con ellos, sino para que sigan avanzando y logren todavía más por sus comunidades.

¿Cómo entiende la relación entre las comunidades y las empresas del sector de Mamonal?

Las empresas no pueden verse como enemigas, sino como aliadas. Nosotros somos comunidades que estamos en el sector de Mamonal, cerca de las empresas. Si estamos en el mismo territorio, debemos construir una relación que permita trabajar juntos.

Eso no significa que todo sea obligación de las empresas, pero sí que cuando se acuerda un proceso, ese proceso se cumpla. Las empresas pueden colaborar en proyectos viables y las comunidades deben llegar con propuestas claras, con diálogo y con una visión de desarrollo.

Además de la legalización urbanística, ¿qué otros logros destaca de su paso por la Junta de Acción Comunal?

Desde la Junta de Acción Comunal gestionamos varios temas importantes. Conseguimos el lote para la estación elevadora de aguas residuales. También trabajamos por la legalización urbanística, que para mí es el eje fundamental del desarrollo de cualquier comunidad.

Otro logro fue el alcantarillado de Arroz Barato. No el 50 ni el 70 por ciento, sino el 100 por ciento del alcantarillado. Esa fue una gestión de la Junta de Acción Comunal y de sus líderes. Insistimos mucho en ese tema, especialmente por el saneamiento básico, porque en ese momento éramos uno de los sectores que más contaminaba la bahía de Cartagena.

¿Qué mensaje le deja a los nuevos líderes comunitarios de Cartagena?

Ser líder comunitario o comunal no significa tener el poder absoluto sobre las cosas. Significa saber dialogar.

Yo digo que no se trata de recorrer el camino, sino de conocer el camino. Hay que llegar a las empresas con proyectos viables, con diálogo asertivo, sin entrar primero con amenazas de paro o huelga. La idea es conversar, construir confianza y hacer aliados.

A los nuevos líderes les diría que tengan paciencia. A veces las cosas no se consiguen de un día para otro, pero se consiguen con tesón, con empuje y con liderazgo de las comunidades.

¿Qué le diría hoy a esa versión suya de hace diez años, cuando apenas empezaba este recorrido?

Cuando entré a la Junta de Acción Comunal pensaba que era algo más sencillo. Al principio sentía que no estaba funcionando como líder social, como líder comunitario, como presidente de Junta de Acción Comunal, porque no conseguía los objetivos que quería para mi comunidad.

Después entendí que tenía que desarrollar una versión más abierta, con más énfasis en lo que queríamos lograr y con mayor capacidad de construir con otros. Ahí comenzaron a llegar resultados.

Hoy le diría a esa versión mía que no se desesperara. Que el liderazgo comunitario necesita paciencia, diálogo y aliados. Que los logros toman tiempo, pero llegan cuando la comunidad se organiza y mantiene claro su propósito.

 

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