Indira Deuluffeut: una lideresa que transforma desde Puerta de Hierro

“Cuando ya tengo todo listo, agarro el saco y lo llevo donde Fercho. Si estoy apurada, bajo y lo vendo de una vez”. Así empieza y termina cada jornada de Dolores Maza, más conocida como Lola en su comunidad de Pasacaballos. Entre botellas, cartones y plásticos, ha encontrado no solo su sustento, sino también un propósito: limpiar el planeta, una bolsa a la vez.

“Salgo de mi casa a las seis de la mañana. Si trabajo cerca, regreso como a las diez; pero si me toca ir hasta Playa Blanca, vuelvo en la noche, a veces a las seis o siete”, cuenta Lola. Recorre su barrio y otras zonas de Pasacaballos y Barú recogiendo lo que muchos desechan, pero que para ella representa oportunidad y dignidad. Con dedicación, clasifica cada material: plásticos, latas, cartones, botellas… todo tiene valor si se sabe mirar con otros ojos.

Su camino en el reciclaje comenzó en el antiguo relleno sanitario de Los Cocos, donde aprendió a separar residuos y comprendió la importancia de su labor. “Ahí fue que aprendí a clasificar. Eso me enseñó a ganarme la vida y también a cuidar el mundo”, dice con orgullo. Su trabajo no solo le permite sostenerse, sino que se ha convertido en un acto cotidiano de cuidado ambiental silencioso pero valioso. 

En Colectivo Traso, creemos que historias como la de Lola reflejan el impacto que se logra cuando empresas, comunidades y personas trabajan juntas. A través de nuestra línea estratégica Ciudadanía

Sostenible, desarrollamos programas ambientales y de sostenibilidad, acompañamos a recicladores y fortalecemos su rol esencial en la economía circular de la ciudad.

Gracias al respaldo de empresas como Esenttia, Ajover Darnel – Taghleef, Syngenta y Yara, se han impulsado programas que fortalecen a las organizaciones de recicladores

“Cuidar el mundo para mí es una tarea diaria”. Lola recuerda con una sonrisa la vez que un niño la miró con curiosidad:

—“Mami, ¿qué hace la señora?”
—“Estoy limpiando el planeta”, respondió ella con orgullo, mientras recogía envases plásticos en Playa Blanca.

Al finalizar la conversación, Lola sonríe y deja una reflexión que resume su esencia y la de tantos recicladores invisibles para muchos:

“Nosotros somos valiosos, aunque muchos no lo crean”

Agradece a Colectivo Traso y a las empresas aliadas por el acompañamiento constante a ella y a otros recicladores de Madre Herlinda y Pasacaballos. Porque detrás de cada saco que carga no solo hay plástico: hay dignidad, aprendizaje y esperanza para toda una comunidad.

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