La felicidad de ser maestro

María Teresa Mulett Pérez es una de los 95 docentes que se capacitaron con el programa Ser+Maestro, una iniciativa original de Proantioquia que llegó a Cartagena de la mano de la Fundación Mamonal y gracias a los aportes de las empresas afiliadas en las instituciones donde se implementa el Modelo Integral de Intervención Educativa. María es profesora de la Institución Educativa Ambientalista de Cartagena y junto con 12 compañeros de ese establecimiento asistieron a la formación que se desarrolló durante el 2016. En la IE Ambientalista este programa fue posible gracias al patrocinio de ESENTTIA.

Esta docente de 54 años de edad ama su labor. Lleva 24 años dedicada a la docencia infantil en el Ambientalista y asegura que con la formación de Ser+Maestro se multiplicó ese amor que traía por los niños. “Por mis manos han pasado muchas generaciones. Me siento súper comprometida con mi labor. Soy feliz haciendo lo que más me gusta que es trabajar con los niños de preescolar, por eso, cada capacitación, cada proyección que la institución me brinde yo la tomo porque me gusta, porque me nace y porque me han hecho crecer más en mi profesión como docente”, menciona María Teresa.

Ser+Maestro trabaja el liderazgo educativo en los docentes, las capacidades que estos deben tener para ser agentes de transformación social y sus competencias socioemocionales. “Fue una experiencia interesantísima. Los módulos trabajados hacen que uno como persona cambie, vea diferente su oficio y lo proyecte en su quehacer.

Aprendimos a trabajar la autoestima con los niños, el reconocimiento personal y el proyecto de vida. También nos instruimos para educar con pasión y educar para la vida a través del amor”, anota María Teresa.

Esta docente asegura que la formación que recibió no solo le sirvió para crecer como docente, ya que Ser+Maestro hace un fortalecimiento de competencias integrales del ser humano, también impactó en otras áreas de su vida. Esta formación la hizo tener más fe en sus sueños: quería tener una casa propia y gracias a su gestión y a su fuerte anhelo la consiguió al finalizar el 2016.

Otro cambio que María notó en su vida tras capacitarse con Fundación Mamonal fue su actitud para hablar. “Yo era muy eufórica al decir las cosas, contestaba muy rápido, ya no. Ahora escucho, analizo, anoto… Si tengo que decir algo en una reunión o en la casa lo escribo y llevo lo que voy a decir para aportar con mi respuesta, pues cuando uno va a intervenir o a decir algo, tiene que dar solución, no agrandar el problema. Eso lo aprendí en Ser+Maestro que para mí fue una cosa maravillosa”, asegura María Teresa, que también dice ser ahora más paciente y tener más confianza en Dios y en sí misma.

María teresa es madre de un niño con síndrome de Down y muchos años antes de tenerlo, sin saber, se estaba preparando para ser madre de Ricardo. Estudió Tecnología en Educación Preescolar e hizo su tesis de grado sobre niños especiales. Luego hizo su Licenciatura en Educación Infantil y de manera alterna un diplomado en Desarrollo psicoafectivo. Su tesis de pregrado también la realizó sobre niños especiales inclusivos oligofrénicos y sus prácticas las desarrolló en aulas inclusivas en el municipio de Turbaco.

“En la institución siempre tuve niños con síndrome de Down y a toda capacitación sobre niños especiales que se presentaba, yo iba, me interesaban mucho esos temas. Luego Dios me regala un niño con un cromosoma diferente… ¡Mira qué maravilloso es Dios! De hecho, he trabajado con muchos niños con capacidades de aprendizaje especiales y es fantástico”, dice con una sonrisa esta mujer enamorada de los niños. Añade que, aunque con Ricardo ya seguía las orientaciones afectivas que le daban los médicos, Ser+Maestro le ayudó a ser más comprensiva con él, a darle el lugar que se merece y ayudarle en su proceso de socialización con los nuevos vecinos que adquirió al mudarse a su nueva casa; esto aplicando la pedagogía del amor.

“Los niños son mi vida. Estoy en esta profesión porque los amo y siento que son mis hijos, los cuido como si lo fueran, los oriento y no excluyo a ninguno”, dice María Teresa, sin poder evitar que un brillo brote en sus ojos cafés.

“Muchísimas gracias por esa oportunidad de formarnos, de reeducarnos, de reencontrarnos con nosotros mismos y de replantear nuestro quehacer para trabajar mejor con los niños. Si todos los docentes se capacitaran en Ser+Maestro, nuestra educación fuera diferente y el compromiso fuera mayor y de mejor calidad”, puntualiza esta docente.