La educación es una herramienta fundamental para la gestión ambiental”: director de Cambio Climático

Álex Saer, director de Cambio Climático y Gestión del Riesgo del Ministerio de Ambiente

Foto: Cortesía  

Educar es algo más que aprender a sumar y restar, es algo más que leer, es ganar habilidades que te acompañen a enfrentar los retos individuales y colectivos que te plantea la sociedad en el día a día. Y más allá del reto tras reto, es aprender a cómo puedes contribuir a mejorar o superar dinámicas o situaciones que afectan a toda una comunidad. Por eso la educación también viene hoy por hoy en clave de medioambiente.

En entrevista con Álex Saer, director de Cambio Climático y Gestión del Riesgo del Ministerio de Ambiente, conocimos en detalle el papel que juega la educación ambiental en el logro de los compromisos hechos por Colombia para contribuir a la lucha contra el cambio climático.

“Por supuesto, la educación ambiental es, cada vez más, una herramienta fundamental para la gestión ambiental, para una transformación hacia una cultura de la sostenibilidad y una gobernanza incluyente de todos los actores sociales. Colombia cuenta con una Política Nacional de Educación Ambiental desde hace cerca de 2 décadas, así como instrumentos propios en cambio climático que incluyen la educación como un pilar”, explicó Saer.

Uno de los ejemplos es el caso de las Contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC por sus siglas en inglés), que incluye 4 metas a 2030 en educación, formación y sensibilización, que abordan la actualización de la Política Nacional de Educación Ambiental; la incorporación del cambio climático en todos los niveles de la educación formal (preescolar, básica, media y superior); así como la inclusión en los Planes Integrales de Gestión del Cambio Climático Territorial sectoriales y territoriales.

De igual forma, la E2050, que es un proceso para la identificación de las transformaciones necesarias que deberán ocurrir en Colombia para construir una resiliencia climática socio-ecológica de largo plazo, establece la sinergia necesaria entre educación, ciencia, innovación y tecnología, como una herramienta para movilizar al país hacia la carbono neutralidad.

“El Ministerio de Ambiente está trabajando en conjunto con el Ministerio de Educación para que la sostenibilidad se estructure como un principio de la educación, para lograr las transformaciones que se requieren a mediano y largo plazo. La educación es una herramienta fundamental para empoderar a los distintos actores sociales, lograr una cultura ciudadana que se fundamente en la protección del ambiente y que haya un aporte colectivo a la acción climática, por eso se impulsó la creación de la Escuela Nacional de Formación Ambiental, SAVIA, la primera en Colombia, para que el país avance desde las aulas de clases y otros escenarios comunitarios en la generación de conciencia y apropiación de las acciones que como individuos podemos hacer para conservar el planeta”, indicó el director de Cambio Climático.

SAVIA impactará de manera directa a 1.000 colegios y a más de 10.000 personas en la comunidad educativa en todas las regiones del país. Generando una dinamización en los procesos de formación ambiental, propiciando la apropiación de la cultura ambiental en el territorio, mediante la instalación de 1.000 ecoviveros, los cuales se convertirán en la salacuna de los procesos de restauración ecológica. Todo esto acompañando de la resignificación de los Proyectos Ambientales Escolares (PRAE).

 

 

 

¿Qué acciones pueden emprender los ciudadanos para abonar a la lucha contra el cambio climático?

Estas son las recomendaciones del director de Cambio Climático:

  • Reducir el uso de tu vehículo, puedes utilizar medios alternativos como bicicletas, patinetas, transporte público, caminar o llevar en tu carro a familiares y amigos.
  • Comprar madera certificada, con esto aportarás a reducir la tala de los bosques que se realiza de forma ilegal.
  • Reducir el consumo de energía en tu hogar, desconecta los aparatos electrónicos cuando no los estés usando y apaga las luces cuando no las necesites.
  • Comprar bombillos ahorradores, consumen hasta cuatro veces menos energía y duran hasta diez veces más.
  • Comprar y consumir productos locales.
  • Hacer una buena disposición de residuos.