Es tiempo de poner los ojos y el corazón en la educación

Por Liliana Puello López, Coordinadora de Educación de TRASO.

A raíz de la emergencia que ha surgido por el COVID-19, se ha generado una ola de solidaridad que va más allá de cualquier precedente a lo largo de la historia del país.

En Cartagena, por ejemplo, Colectivo Traso lideró la exitosa campaña Entre todos nos protegemos, que da respuesta a través de ayudas humanitarias para los más necesitados y equipamiento para el personal médico de la ciudad y el departamento. En el mismo sentido, luego de dar respuesta a estas dos áreas, es necesario poner los ojos y nuestro corazón, en la solución más integral de todas: La educación.

La educación en situaciones de emergencia es vital, ya que proporciona habilidades y conocimientos para la conservación y el resurgimiento de la sociedad, preparándonos para un futuro más sostenible. La educación es el medio que nos permite aprender y sacarle provecho a esta situación, tal como lo señala la UNESCO, “históricamente, ante desastres la Educación ha sido abordada a mediano y largo plazo en lugar de ser activada desde la fase de respuesta a emergencias; la ayuda humanitaria suele enfocarse en la provisión de alimentos, vivienda, agua, albergue, cuestiones imprescindibles pero que deben y pueden ser cruzadas con acciones del sector de Educación desde el primer momento. La Educación no puede esperar a tiempos más estables para su despliegue; debe ser garantizada en todo momento, en todo lugar y de todas las formas posibles como un Derecho Humano Fundamental” (Educación en emergencia E2030, p. 10).

Para lograrlo, se requiere una serie de estrategias que permitan atender la crisis inmediata pero también ir modelando acciones con impacto a largo plazo:

· Disminuir la brecha digital de los estudiantes escuela pública – privada y entre lo urbano – rural

Lo primero es que todos nuestros niños, niñas y jóvenes a nivel nacional sin importar el tipo de escuela o donde vivan, deben contar con las herramientas de conectividad necesarias para estudiar. Si logramos conectar a todos nuestros estudiantes habrá mayor difusión de conocimientos, comunicación constante, acceso a la información y se garantizará un aprendizaje efectivo y de calidad.

No podemos olvidar que incluso con las proyecciones de volver al aula en agosto, la realidad nos obliga a pensar en una semipresencialidad de los estudiantes, para evitar aglomeraciones y puntos de contagio. Las TIC serán un complemento importante y necesario para el desarrollo del currículo en los estudiantes de todas las etapas.

Sumado a esto, se requiere dotar a los estudiantes de materiales concretos para el aprendizaje en casa. Todo esto supone una inversión, pero que no es tan alta como puede pensarse, es completamente posible.

· Acompañamiento a los docentes

Es momento de replantearse los planes de formación y acompañamiento docente de las secretarías de educación y organizaciones sociales, orientándolos hacia la adquisición de competencias básicas y avanzadas en el uso de las TIC, medios de comunicación, entornos virtuales de aprendizaje y redes sociales. Así mismo, brindarle acompañamiento para que se dé un replanteamiento del currículo y el sistema de evaluación.

Es igual de importante, buscar las estrategias para brindarle a los docentes un acompañamiento para la gestión de sus emociones, con programas de bienestar pertinentes y enfocado en sus distintas necesidades.

· Acompañamiento a padres

Los acompañantes y/o tutores de nuestros estudiantes necesitan mucho más que las orientaciones para el desarrollo de las tareas. En este punto es preciso, acompañar emocionalmente a los padres para dar respuesta efectiva a este reto, así como también brindarles herramientas que permitan un trajinar más fácil en el acompañamiento de las labores de sus hijos. La escuela de padres y los semilleros afectivos son herramientas claves para desarrollar estas competencias.

· Centrar a la escuela más en las habilidades “blandas” que en las áreas del conocimiento

Es necesario brindar a los estudiantes y en consecuencia a sus familias y entornos, la posibilidad de acceder a conocimientos y herramientas que permitan mejorar las habilidades socioemocionales y ciudadanas, priorizar la equidad, la inclusión y la igualdad de género. Es momento de garantizar en la escuela, un justo equilibrio entre las áreas y las habilidades para la vida.

· Formación en bioseguridad e higiene

Si queremos cuidarnos y cuidar a los otros, además de las competencias socioemocionales, debemos también formar en prácticas de higiene y bioseguridad. Esta formación además es vital, si queremos que nuestros estudiantes vuelvan a la escuela y garantizar el mínimo de contagios. Aquí, la empresa privada juega un papel importante dada la experiencia que tiene en el área y que puede transferir a los establecimientos educativos.

· Una escuela que se transforma

Este es el momento preciso para que los directivos docentes y equipos, lideren estrategias para repensarse el PEI, PMI, POA y todo aquello que define las proyecciones a corto, mediano y largo plazo. Es el tiempo oportuno para definir planes y estrategias, así como establecer sistemas de seguimiento y monitoreo efectivos, para el cumplimiento de las metas.

· Un sistema que se reinventa ante la adversidad

Esta es una gran oportunidad para que, desde el Ministerio de Educación Nacional, las secretarías de educación y organizaciones sociales, hagamos un replanteamiento de las iniciativas y establezcamos alianzas eficaces entre todos los actores que intervenimos en el sistema.

Hay que poner los ojos nuevamente a la educación, pero también nuestro corazón, mente, pies y manos, tenemos que trabajar unidos por nuestros estudiantes, porque quizás esto que se ve como una gran emergencia puede ser la oportunidad que tenemos como sistema de reinventarnos y sacar el mayor provecho. Es quizás el momento de pensar en un mejor futuro: en una educación para todos, con excelente calidad y pertinencia.

Por esto, desde Colectivo Traso invitamos a los diferentes actores del territorio a liderar este diálogo en la ciudad, con el fin de unir todos esos esfuerzos y garantizar un replanteamiento de nuestro sistema educativo, con el fin de que esta sea más que una tragedia, una gran oportunidad para la educación de Cartagena.

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