“En Pasacaballos, Traso ha sido un puente entre la comunidad y las oportunidades”: Julián Salas Ahumedo

Una conversación sobre memoria comunitaria, educación, lectura y el valor de las alianzas que han acompañado la transformación de Pasacaballos.

Julián Salas Ahumedo, coordinador de la Biblioteca Balvino Carreazo, destaca el papel de Colectivo Traso como un puente entre las empresas, la comunidad y las oportunidades que han impulsado el desarrollo de Pasacaballos durante varias décadas.

Julián Salas Ahumedo habla de Pasacaballos con la seguridad de quien ha visto crecer a su comunidad desde adentro. Nació en este corregimiento de Cartagena y desde hace más de tres décadas participa en procesos sociales, culturales y comunitarios. En la actualidad es coordinador de la Biblioteca Balvino Carreazo, un espacio que se ha convertido en punto de encuentro para niños, jóvenes, familias, lectores y organizaciones del territorio.

Su relación con Colectivo Traso viene de tiempo atrás, cuando la organización era conocida como Fundación Mamonal. Desde esa memoria, Julián reconoce una historia de trabajo que ha estado presente en distintos momentos de Pasacaballos, especialmente en procesos de educación, liderazgo, cultura y fortalecimiento comunitario.

En esta entrevista habla sobre lo que ha significado esa relación para el corregimiento, el valor simbólico de la biblioteca, el mural que hoy acompaña a los niños del Club de Lectura y la importancia de seguir construyendo confianza entre la comunidad, las empresas y las instituciones.

 

¿Cuál ha sido su relación con Colectivo Traso?

Mi relación con Colectivo Traso viene desde hace muchos años, desde la época en que era Fundación Mamonal. Soy nativo de Pasacaballos y he estado vinculado a la dirigencia social y cultural de la comunidad desde hace más de 30 años. Por eso he podido ver de cerca varios procesos que han dejado huella en el territorio.

Recuerdo que, en esos años, se impulsó la formación de jóvenes líderes y bachilleres de Pasacaballos. De allí surgieron personas que después asumieron responsabilidades comunitarias, hicieron parte de juntas de acción comunal, lideraron iniciativas y se convirtieron en referentes para la comunidad.

Para mí eso es muy importante, porque se invirtió en la gente. Se trabajó con el ser humano, con la persona, con los jóvenes que tenían ganas de salir adelante y aportar al territorio.

¿Qué recuerda de esos primeros procesos comunitarios acompañados por Fundación Mamonal?

Recuerdo una época de mucha gestión comunitaria. Había grupos de jóvenes, líderes y personas comprometidas que buscaban soluciones para Pasacaballos y para las veredas cercanas. Desde allí se acompañaron procesos relacionados con servicios públicos, fortalecimiento comunitario y organización social.

Yo no fui miembro formal de esos grupos, pero como habitante de Pasacaballos y como dirigente comunitario puedo dar fe de que se hicieron muchas cosas. También vi cómo varios jóvenes de ese tiempo se convirtieron después en profesionales, empresarios, líderes comunales y personas con una trayectoria importante para nuestra comunidad.

Eso no se olvida, porque cuando una organización cree en la capacidad de la gente, los resultados se ven con los años.

¿Qué ha significado Colectivo Traso para la Biblioteca Balvino Carreazo?

La biblioteca también tiene una historia conectada con esos procesos. Este espacio fue, en algún momento, lugar de trabajo y encuentro para iniciativas comunitarias. Desde aquí se pensaron proyectos, se conversó con la comunidad y se acompañaron ideas para el desarrollo de Pasacaballos.

En los últimos años, Colectivo Traso también ha apoyado acciones que han fortalecido este espacio. La sala infantil, el entorno de lectura y el mural que hoy disfrutan los niños son parte de esa apuesta por hacer de la biblioteca un lugar vivo, cercano y útil para la comunidad.

Hoy los niños del Club de Lectura usan este espacio de manera permanente. También llegan familias, jóvenes y personas de la comunidad. Eso demuestra que cuando se invierte en cultura y educación, el impacto permanece.

¿Qué representa el mural que hoy acompaña la sala infantil?

El mural representa el entorno de Pasacaballos. Aquí tenemos el Canal del Dique, la cercanía con la bahía, la naturaleza, la pesca, el agua y todo ese paisaje que hace parte de nuestra identidad.

En el mural aparece esa relación entre el libro, la naturaleza y el territorio. Para los niños es muy significativo, porque se reconocen allí. Ven elementos que hacen parte de su vida diaria y entienden que la lectura también puede dialogar con lo que somos.

El mural hace parte de un programa que llamamos Pescar sabiduría. Fue diseñado y trabajado por Juliett Rivero, una artista con raíces de Pasacaballos. Eso también tiene un valor especial, porque habla de talento local y de memoria comunitaria.

Usted menciona mucho la educación. ¿Qué papel ha tenido Traso en ese camino?

Colectivo Traso ha trabajado por Pasacaballos desde la educación, y eso se nota en distintos momentos. En las instituciones educativas del corregimiento se han acompañado procesos que han buscado mejorar oportunidades para niños, niñas, jóvenes y docentes.

También está el Centro de Excelencia para la Primera Infancia, que es una apuesta muy importante para la comunidad. Es un espacio pensado para los niños y sus familias, y representa una forma de decir que el desarrollo empieza desde los primeros años de vida.

Además, programas como Boomerang han permitido que jóvenes de comunidades como Pasacaballos accedan a formación superior, bilingüismo y acompañamiento para construir un proyecto de vida. Muchos de esos jóvenes hoy son profesionales y ejemplos para el territorio.

¿Qué significan las Becas Boomerang para una comunidad como Pasacaballos?

Significan oportunidad. En una comunidad como Pasacaballos, donde muchos jóvenes tienen talento pero no siempre cuentan con los recursos suficientes para continuar sus estudios, una beca puede cambiar el rumbo de una vida.

He visto jóvenes que recibieron ese apoyo y hoy son profesionales, trabajan, lideran procesos y ayudan a sus familias. Eso tiene un efecto multiplicador, porque cuando un joven avanza, también avanza su casa y avanza la comunidad.

Por eso siempre digo que estos programas no se quedan solo en la entrega de una beca. Dejan referentes. Le muestran a otros jóvenes que sí es posible estudiar, formarse y construir un futuro desde el territorio.

¿Cómo entiende la relación entre comunidad, empresas y Colectivo Traso?

Colectivo Traso ha sido un puente. Ha permitido que exista diálogo entre las empresas de Mamonal y las comunidades del territorio. Sabemos que las empresas tienen un compromiso social, y también sabemos que el desarrollo de las comunidades es una responsabilidad que debe involucrar al Estado.

Pero cuando hay voluntad, diálogo y proyectos claros, las alianzas pueden generar resultados. En Pasacaballos hemos visto inversiones y acompañamientos importantes que han beneficiado a la comunidad y a las veredas cercanas.

Para mí, lo más valioso es mantener esa relación desde el respeto. La comunidad tiene necesidades, las empresas tienen capacidades, y Colectivo Traso ha ayudado a conectar esas dos realidades.

¿Qué mensaje le gustaría dejarle a la comunidad y a las empresas aliadas?

La memoria también construye comunidad. A veces pasan los años y las personas olvidan cómo se hicieron las cosas, quiénes participaron, qué esfuerzos hubo detrás de cada avance.

Recordar estos procesos permite valorar lo que se ha logrado y también entender que el desarrollo no aparece de un día para otro. Se construye con reuniones, gestiones, alianzas, liderazgo y persistencia.

En Pasacaballos hay muchas historias que hablan de ese esfuerzo. La biblioteca, los procesos educativos, los jóvenes becados, los espacios culturales y los liderazgos comunitarios hacen parte de una misma historia de transformación.

A la comunidad le diría que sigamos cuidando estos espacios y que sigamos participando. La biblioteca, los programas educativos y los proyectos sociales tienen sentido cuando la gente los hace suyos.

A las empresas y a Colectivo Traso les diría gracias. Gracias por las inversiones, por el acompañamiento y por seguir mirando hacia Pasacaballos y sus veredas. Todavía hay mucho por hacer, pero lo construido hasta ahora demuestra que cuando hay diálogo y compromiso, los resultados llegan.

Yo doy fe de eso. Colectivo Traso, antes Fundación Mamonal, ha hecho parte de la historia de Pasacaballos. Y para nosotros esa historia merece ser contada.

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