El trabajo comunitario lo vive desde niña

Con la alegría que la caracteriza contagia los lugares a donde llega. Ella es Miriam Ester Correa Herrera, una carismática líder de El Pozón que lleva el trabajo comunitario en la sangre. Es la coordinadora del Comité Comunitario de Emergencias (Combas) de este barrio hace nueve años, trabajo voluntario con el que da continuidad al legado de su madre. 

“El trabajo con comunidades yo lo vi en mi casa cuando era pequeña; mi mamá era la presidenta de la Junta de Acción Comunal del Barrio España y yo siempre iba con ella. Me gustaba tanto lo que hacía, que después me integré a los comités”. Así fueron sus inicios. 

Lleva 28 de sus 58 años de vida, viviendo en El Pozón y siempre se ha destacado en el barrio por su servicio. “Me gusta ayudar a mi comunidad y estoy en el Combas porque a mí todo el tiempo me ha gustado el trabajo social. Me duele el dolor ajeno y nunca sé decir no, es un aporte que doy porque me nace y me satisface”.

 

El Combas la ha hecho crecer

Mirian tiene un gran equipo humano en el Combas de su barrio, son 22 personas las que junto a ella se dedican a la gestión del riesgo. Es una familia que se ha fortalecido gracias a la formación que reciben y a las experiencias con la comunidad. “Estar en el Combas me ha ayudado a mejorar mi calidad de vida, a capacitarme, a relacionarme con más personas y a cambiar el carácter fuerte que tenía, ya no cojo tantas rabias. Mis compañeros, por su parte, han dejado la pena al hablar en público, ya no son apáticos”, dice Miriam. 

En los 10 años de existencia que lleva el Combas en El Pozón muchas han sido las acciones con las que han hecho presencia no solo en la prevención del riesgo, como campañas ambientales, recolección de basuras en caños, capacitaciones, han sido “de todito” en el barrio, como dice Miriam. En las actividades masivas siempre están atentos a que no haya riesgos, todo por su vocación de servicio.

 

Que siga la tradición

Miriam es una madre soltera que con tenacidad sacó adelante a sus cuatro hijos. Precisamente, una hija suya también es líder y trabaja por los niños del barrio. Miriam espera que sus nietos también se conviertan en líderes para continuar con la labor que su madre le dejó por herencia. 

“A la Fundación Mamonal y a todos los que nos apoyan quiero extenderles mis agradecimientos por respaldarnos y pedirles que nos sigan ayudando para que los Combas puedan ser sostenibles y continuar por sí solos esta labor en el caso que nos toque”, puntualiza Miriam Correa.