Conversaciones de ciudad: la calidad de vida también se construye desde las empresas
El Informe de Calidad de Vida Cartagena 2025 muestra avances en pobreza, desigualdad, empleo, educación y dinámica empresarial. También señala desafíos en formalización laboral, oportunidades para los jóvenes, infraestructura educativa, innovación y sostenibilidad. Para el sector empresarial, los datos ofrecen una ruta para orientar inversiones, alianzas y acciones que generen mayor valor en el territorio.
Cartagena terminó 2025 con señales de avance que vale la pena reconocer. La pobreza monetaria disminuyó, la desigualdad en los ingresos registró su mayor reducción reciente, el desempleo cedió y más instituciones educativas mejoraron sus resultados. Al mismo tiempo, la ciudad alcanzó cifras destacadas en creación de empresas, actividad portuaria y llegada de visitantes.
Los resultados fueron presentados por Cartagena Cómo Vamos en una nueva edición de su Informe de Calidad de Vida, una publicación que reúne indicadores sobre educación, salud, empleo, pobreza, ambiente, vivienda, servicios públicos, movilidad, seguridad, turismo y finanzas públicas. El documento propone observar cómo se relacionan el crecimiento económico, las oportunidades y el bienestar cotidiano de quienes habitan la ciudad.
Colectivo Traso hace parte del Comité Directivo de Cartagena Cómo Vamos y participa también en su Comité Técnico Ampliado. Esta vinculación permite aportar la experiencia de una organización que promueve la articulación entre empresas, instituciones públicas, organizaciones sociales y comunidades para avanzar en agendas compartidas de desarrollo territorial.
Avances que abren una oportunidad para la ciudad
Uno de los principales cambios ocurrió en los ingresos de los hogares. La pobreza monetaria pasó del 41,1% en 2024 al 34,6% en 2025, una reducción de 6,5 puntos porcentuales que significó la salida de cerca de 59 mil personas de esta condición. La pobreza extrema también disminuyó, del 13,2% al 9,3%, mientras el coeficiente de Gini pasó de 0,525 a 0,486, la mayor caída de la desigualdad registrada entre las principales ciudades del país.
El mercado laboral mostró una recuperación. La tasa de desempleo bajó del 12,4% al 10,8% y la ocupación subió al 56,7%. En total, Cartagena sumó cerca de 14.400 personas ocupadas frente al año anterior, principalmente en actividades relacionadas con alojamiento y servicios de comida, construcción y transporte.
El tejido empresarial también creció. La ciudad cerró 2025 con 34.531 empresas, un 5,6% más que en 2024. Durante el año se crearon 7.661 unidades productivas y el balance neto fue de 3.468 empresas adicionales. Buena parte de este dinamismo estuvo concentrado en micro y pequeñas empresas, que siguen siendo el principal camino de emprendimiento y generación de ingresos para miles de hogares.
En educación se registraron movimientos favorables. El 80% de las instituciones que participaron en las pruebas Saber 11 tanto en 2024 como en 2025 mejoró su índice total. El avance fue mayor en el sector oficial, mientras disminuyó la proporción de colegios ubicados en la categoría de desempeño más baja. La deserción escolar oficial también se redujo al 3%, su menor nivel de los últimos tres años.
Estos datos muestran una ciudad que puede avanzar cuando existen esfuerzos sostenidos, prioridades claras y capacidades que se encuentran. Sin embargo, también indican que los logros todavía son frágiles y que mantenerlos exigirá intervenciones de largo plazo.
“No existe una ciudad competitiva sin calidad de vida. Por eso, para el sector empresarial, el informe que entregamos desde Cartagena Cómo Vamos es una herramienta para entender el contexto, identificar los retos que condicionan el desarrollo económico y orientar mejor las decisiones de inversión, innovación y compromiso social, porque cuando las decisiones se sustentan en evidencia, las posibilidades de generar impacto colectivo son mucho mayores”, señaló Eliana Salas Barón, directora de Cartagena Cómo Vamos.
Las conversaciones que permanecen sobre la mesa
A pesar de la reducción registrada, Cartagena continúa teniendo la mayor incidencia de pobreza entre las principales ciudades del país. Uno de cada tres habitantes aún no cuenta con los ingresos mensuales necesarios para cubrir una canasta básica de bienes y servicios. El ingreso per cápita de los hogares aumentó hasta $1.107.779, pero sigue siendo el más bajo entre las grandes capitales.
La recuperación laboral tampoco ha llegado de la misma manera a toda la población. Cerca de la mitad de los trabajadores está en la informalidad y el 53,5% de las personas ocupadas trabaja por cuenta propia. El desempleo juvenil se ubicó en 21%, casi el doble de la tasa general, mientras la ocupación de las mujeres fue 23 puntos porcentuales inferior a la de los hombres. Para el sector empresarial, estas cifras plantean preguntas concretas sobre acceso al primer empleo, formación pertinente, contratación inclusiva, formalización y desarrollo de proveedores locales.
La educación deja otra conversación necesaria. De cada 100 estudiantes que comenzaron primer grado en 2015, 69 llegaron a grado once en 2025. La pérdida se hace más visible desde noveno y se acelera durante la educación media, justo en el momento en que los jóvenes deben prepararse para continuar su formación o ingresar al mercado laboral.
A esto se suman las condiciones físicas de las escuelas. El 85% de las 189 sedes educativas oficiales requiere algún tipo de intervención y 30 presentan necesidades urgentes. El acceso a herramientas tecnológicas también continúa siendo desigual: solo el 35% de los estudiantes evaluados reportó tener computador en casa. Las empresas pueden aportar en este frente mediante alianzas para fortalecer infraestructura, conectividad, orientación vocacional, formación técnica, habilidades socioemocionales y trayectorias hacia la educación superior y el empleo.
La pregunta por el valor que permanece en Cartagena
El informe muestra con claridad la fortaleza logística de la ciudad. El Puerto de Cartagena movilizó 4,14 millones de contenedores en 2025 y la zona portuaria alcanzó 51,5 millones de toneladas, el mayor volumen del país. Sin embargo, el producto interno bruto local se ha mantenido alrededor de los $23,2 billones durante los últimos tres años y la participación de Cartagena en la economía de Bolívar viene disminuyendo.
Además, cerca del 44% de la carga movilizada corresponde a transbordo, es decir, pasa por el puerto sin incorporarse directamente a la economía local. La conversación consiste en preguntarse cómo convertir esa ventaja en más industria, innovación, empleos calificados, desarrollo de proveedores y oportunidades para los barrios y corregimientos.
La estructura empresarial ofrece otra señal. Las microempresas representan el 90% de las unidades productivas de Cartagena, pero concentran apenas el 1% de los activos. Las grandes empresas equivalen al 1% del total y reúnen el 81% de los activos. Esta diferencia evidencia las dificultades que enfrentan los pequeños negocios para consolidarse, acceder a financiación, mejorar su productividad y crecer.
La ciudad también aparece rezagada en ahorro, crédito de vivienda e innovación. En 2025 registró apenas 11 solicitudes de propiedad industrial, la cifra más baja entre las cinco principales capitales. Fortalecer la conexión entre grandes compañías, emprendimientos, universidades, centros de conocimiento y organizaciones sociales puede ayudar a construir un ecosistema productivo más diverso y capaz de generar soluciones desde el territorio.
De los datos a una agenda empresarial compartida
El papel de las empresas en la construcción de territorios no se limita a generar empleo o pagar impuestos. También se expresa en la forma como contratan, compran, innovan, desarrollan proveedores, gestionan sus impactos ambientales y participan en las conversaciones sobre el futuro de la ciudad.
Los datos del informe permiten orientar ese compromiso. El desempleo juvenil puede traducirse en programas de formación y acceso al primer empleo. Las brechas educativas pueden impulsar alianzas con instituciones oficiales y procesos de acompañamiento a docentes, estudiantes y familias. La fragilidad de las microempresas puede atenderse mediante compras locales, asistencia técnica y encadenamientos productivos. Los retos ambientales y de servicios públicos —como el rezago del alcantarillado rural, las pérdidas de agua o el deterioro de los cuerpos de agua internos— requieren innovación, inversión conjunta y acciones sostenidas más allá de intervenciones aisladas.
Esto no significa trasladar al sector privado las responsabilidades del Estado. Significa reconocer que los retos más complejos de Cartagena necesitan una capacidad de acción que ninguna institución posee por sí sola. La información pública, el liderazgo gubernamental, la inversión empresarial, el conocimiento académico y la experiencia de las comunidades deben encontrarse alrededor de objetivos comunes, responsabilidades definidas y resultados que puedan medirse.
Para Colectivo Traso, participar en Cartagena Cómo Vamos representa la posibilidad de acercar la evidencia a las decisiones empresariales y, al mismo tiempo, llevar a estos espacios las experiencias de las comunidades y los aprendizajes de las iniciativas sociales que se desarrollan en el territorio.
Las conversaciones de ciudad empiezan cuando los hallazgos se convierten en preguntas compartidas y esas preguntas encuentran empresas, instituciones y ciudadanos dispuestos a actuar. El desafío para Cartagena es lograr que el crecimiento económico se traduzca, cada vez con mayor claridad, en oportunidades y bienestar para quienes la habitan.
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