“A veces no tenía qué comer para ir al colegio, ni para los pasajes, pero eso no fue una dificultad para mí. Cuando uno está enfocado en lo que quiere, no se deja de nada”, dice muy convincente Yaquelin Sanjuan Carrascal una joven humilde de Puerta de Hierro, quien ha arrasado con todos los obstáculos posibles con su pasión por el estudio.
“Mis últimos 3 años en el colegio fueron muy duros, desde ese tiempo mis papás no han podido trabajar. Me tocó hacer maravillas, pero querer estudiar y formarme, me impulsó”, afirma.
Yaquelin tiene 17 años, es apasionada por la lectura, le gusta la investigación y trabaja en crear ideas innovadoras que ayuden a solucionar los problemas de su entorno. Estos últimos 3 años han marcado su vida, la falta de dinero en casa la llevó a buscar siempre maneras de solventar sus necesidades y las de su familia. “Yo pintaba uñas y con eso ayudaba en la casa para la comida, eso me cansó mucho y me causó lesiones en la espalda, me tocó dejarlo. El año pasado, cuando estaba en once aprendí a hacer manillas con tutoriales en YouTube y vendiéndolas me he ayudado económicamente durante todo este tiempo”, dice Yaquelin, la menor de tres hermanas.
“Cuando estaba a punto de terminar el colegio, no me atrevía a tocar el tema de la universidad a mis papas. Empecé a buscar por mis propios medios la manera de conseguir algo que me ayudara, becas, convocatorias, oportunidades que estuvieran a mi alcance”, sostiene su relato sonriente y con mirada esperanzadora.
“No tenía ni computador para hacer bien la búsqueda (risas). En el colegio me ayudaron, y gracias a ellos me inscribí en Boomerang y tenía toda mi fe puesta en ese programa”, agregó.
Buscar las oportunidades, ha sido la tarea que ha emprendido Yackeline desde temprana edad, y las ha encontrado. Ella es ejemplo de persistencia y la vida la premió con un gran regalo: “Qué felicidad sentí cuando me enteré de que había ganado la beca. Yo no quería estudiar lo que me tocara, sino lo que me gustaba, y esa fue la oportunidad que recibí con Boomerang. Me siento privilegiada, esto tiene mucho significado y valor para mí, una muestra de que cuando eres dedicado y comprometido con los estudios, se puede generar grandes oportunidades”, expresó.
Yaquelin Sanjuan se ganó una de las 18 becas entregadas en este primer semestre del año por Traso y sus empresas alidadas a través del programa Boomerang. Gracias a Termocandelaria, empresa comprometida con la educación y el progreso de los jóvenes en la región, cursa su primer semestre en Gestión de negocios internacionales en la Fundación Universitaria Tecnológico Comfenalco, la carrera que siempre soñó estudiar. Y además, cursa sus estudios en inglés en el Centro Cultural Colombo Americano, y recibirá toda una formación complementaria que potenciará sus capacidades y habilidades.
Una líder en potencia
Yaquelin quiere aprovechar que ahora se formará en la universidad para impactar la vida de los jóvenes en su comunidad. “No me han dado un título oficial, pero me considero una líder social”, dijo. Ella ha trabajado en proyectos con la Junta de Acción Comunal de Puerta de Hierro, y ha apoyado voluntariamente en actividades de reciclaje y recuperación de espacios. Le gusta lo social y quiere motivar a otros jóvenes a incluirse en esos temas, para que entiendan que ellos tienen voz y voto.
“El empoderamiento de los jóvenes es importante para el desarrollo de sus comunidades, entre más jóvenes ayuden a la comunidad, juntos podemos luchar y hacernos cargos de las problemáticas, para así tener una mejor comunidad. Quiero que con mi ejemplo muchos más jóvenes surjan y se comprometan con el barrio”, enfatizó.
No solo en su comunidad se caracteriza por sus habilidades de liderazgo, en la universidad ya ha empezado a tomar vocería. “Soy la monitora de inglés en todo el semestre y ayudo a la líder del grupo. Creo que no tiene uno que tener un título para ayudar a que las cosas se den, si la líder del grupo falta, yo ayudo en lo que se necesite, pero los procesos no se pueden estancar”, anotó.
Sin parar de soñar
Tomar cualquier libro de la biblioteca, adentrase en el mundo de la investigación, pasearse por los rincones de la universidad, es un sueño del que Yackeline no quiere despertar. “No me lo creo. Pensar en que mañana voy a la universidad, es estar viviendo un sueño. No hay palabras para describir lo que siento. Quiero que mi familia me vea crecer como persona y como profesional”, puntualizó.
Ante la pregunta, ¿ahora con qué sueñas?, ella respondió con mucha nobleza y genuinidad: “Quiero tener un excelente promedio para ganarme becas en la universidad y seguir cursando mis estudios profesionales, ser bilingüe, arreglar mi casa, y trabajar para llevar dinero a la casa para que mis papas y mis hermanas desayunen, almuercen y cenen, que otra vez nos comamos las 3 comidas”, finalizó.
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